domingo, 5 de octubre de 2008

VARIEDADES DEL ESPAÑOL

Esta entrada es un artículo que redacté el pasado verano tras el seminario impartido por la profesora Eva Bravo en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo dentro de uno de los módulos del máster en enseñanza de español a extranjeros.
Variedades del español.
Francisco Fidel Riva Fernández.
8 de Agosto de 2008.

Comenzaré esta breve exposición recordando lo que fue mi experiencia como estudiante de inglés. Estudié en España esta lengua durante muchos años hasta que en el año 2003 decidí ir a vivir al Reino Unido con la finalidad de perfeccionarlo. Opté por este país con la idea de que el inglés británico era la variedad más respetable y prestigiosa de esta lengua, quizás por ser este el país de su origen, esto es, por una preconcepción basada en gustos personales y estereotipos poco fundamentados. No hubo ningún profesional al que hubiera oído tales juicios, es más, recuerdo perfectamente a varios de los profesores que tuve exponiendo las peculiaridades del léxico y pronunciación del ingles británico y del norteamericano, así como las entradas de las dos variantes en cada diccionario que empleaba en su estudio.
Una vez en Londres, comprendí que aquella elección por “el inglés británico” como “el mejor” no tenía demasiado sentido a la hora de comunicarme con los hablantes de esa lengua. Mucho menos en aquella enorme ciudad, en la que por diversos motivos profesionales y académicos me vi obligado, desde mí llegada, a comunicarme con sudafricanos, australianos, neozelandeses, norteamericanos y canadienses. Los ingleses, paradójicamente fueron minoría en mi círculo, especialmente durante mis primeros meses de estancia. Además, para mi sorpresa, incluso dentro de Londres, en función de la zona en la que estuviese moviéndome, sus acentos eran diferentes y que decir de los que venían de Manchester o Liverpool. Pero aquí no termina todo, además del contacto con diferentes variedades del inglés que no eran el británico, tuve la fortuna de conocer otras formas de hablar español bien diferentes a mi norteño castellano. Colombianos, argentinos, mexicanos y venelozanos asi como compatriotas de otras zonas de España, se convirtieron en las únicas personas con las que, después del trabajo, me comunicaba en mi lengua materna y lo hacíamos sin más problemas que no fueran mis, para ellos, iritantes laismos y leismos, mis pedantes” zetas y ces” y mis estriónicas “erres”. Pronto dejé de coger el autobús, de desayunar bollos y de aparcar el coche a la vez que mis amigos incorporaban jocosa, pero respetuosamente nuevas expresiones salidas de mi boca.

Con el paso de los años me vi inmerso en un apasionante contexto intercultural e interlingüístico que me llevarían a ser lo que hoy soy, un profesor de lengua inglesa y española convencido de lo pequeño que es el mundo y de la necesidad de abogar por una enseñanza basada en esa interculturalidad y que, abandonando toda pretensión maniqueísta, sepa mostrar las principales variedades de la lengua, no con el fin de que el aprendiente las domine, si no para que se haga idea de su existencia y sepa optar por una de estas llegado un momento de elección.

Son muchas las ocasiones en las que los profesores de español han de hacer frente a la pregunta qué español enseñar. No parece que exista una respuesta apriorística, que resuelva esta cuestión. Nos vamos a encontrar así diferentes criterios que relativizarán la respuesta.
Está claro que el principal factor de ellos va a ser la necesidad concreta del estudiante, no tiene mucho sentido que un irlandés que, por motivos de trabajo, sabe que dentro de un año se va a ir a vivir a Buenos Aires, esté aprendiendo español con un profesor nacido en Segovia que no enseña el vos, sencillamente por que no lo utiliza nunca. Quiero decir con esto que no es absolutamente imprescindible que su profesor sea porteño, por supuesto que el segoviano lo podrá enseñar, pero tendrá que saber mostrarle esa variedad del español que utiliza el vos, que sesea y que además es yeísta. Deberá, además, ponerse al día en las peculiaridades léxicas, esto es, tendrá que enseñar español hispanoamericano y no su castellano peninsular norteño. Y deberá hacer todo eso sin relizar ningún juicio de valor acerca de si es mejor ese español o el otro. No hay variedades mejores ni peores, ya hemos dicho que no podemos ser maniqueístas en este campo.
Si no existe esa necesidad tan concreta, y lo que tenemos es, sencillamente, un grupo de estudiantes que quieren hablar español, entonces y atendiendo a lo que el dice el Marco de Referencia Europeo debemos tener muy en cuenta esa variedad como parte del desarrollo de la competencia sociolingüística. Sin embargo, si nos ceñimos literalmente a lo que el Marco pregona en este aspecto, tendremos que enseñar estos aspectos que incluyen la variación a partir del nivel B2.

No parece muy coherente este planteamiento con los enfoques comunicativos que imponen la enseñanza de la lengua a partir de muestras reales, que no podrán prescindir de las notas características de la específica variedad a al que el emisor pertenece.

A mi juicio, y parece, que al de la mayoría de los que a esto nos dedicamos se hace necesario comenzar a enseñar estos matices desde los niveles iniciales, si no con mucha extensión, si a modo de introducción o de reflexión que, desde un primer momento, le permita al estudiante contactar con la lengua meta que están estudiando.

Como ejemplo de esta orientación podríamos nombrar el manual Gente en su volumen 1 nivel A1-A2 .
Como todos los manuales, tiene sus puntos fuertes y débiles, pero en esta exposición me interesa señalar un aspecto tan positivo como es el dato de que ya, desde este nivel inicial, trata la variedad del español como algo inherente al mismo. La primera unidad e desarrolla un extenso apartado al español en el mundo, que incluye mapas, fotografias, etc. que hacen referencia a países americanos. Lo más interesante serán las audiciones, en estas los hablantes emplean el español peninsular y el hispanoamericano en unos contextos muy especiales y de una manera un tanto “suave” o “neutralizada” pero que nos va sirviendo como primer acercamiento a la realidad de lo variado del español. En mi opinión es un enfoque u orientación que permite a los estudiantes aprender una lengua rica y variada, supone una adecuada aproximación en unos niveles bajos que les permitirá desarrollar paulatinamente su competencia sociolingüística y les da la oportunidad de, en un futuro, decantarse o perfeccionar la variedad de español que por sus motivos decida continuar en el futuro.

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